miércoles, 6 de febrero de 2019


Navarra pierde una legislatura más sin solucionar los problemas estructurales de la dependencia



Navarra contaba a finales del 2018, según el Imserso, con 13.668 personas atendidas por prestaciones a la dependencia. Eran 5.328 más que al inicio de la legislatura, pero enseguida se comprueba que el crecimiento ha sido con el grado más bajo, y que los nuevos dependientes se han atendido fundamentalmente con prestaciones de muy bajo coste. Más adelante veremos cómo se atiende a estas personas sin variar prácticamente los presupuestos, quién las cuida, qué prestaciones reciben realmente o la calidad de las mismas entre otras cuestiones.
A la misma fecha había en Navarra 20.012 solicitudes vivas, de las que, tras su correspondiente evaluación, se habían reconocido 15.133 personas como dependientes y se había rechazado, por tanto, a 4.426. A final de año permanecían pendientes de atender, en listas de espera, 1.465 personas dependientes (500 de Grado II y III y 965 de Grado I). 
En la evolución de estos parámetros a lo largo de la legislatura, las solicitudes habían crecido hasta diciembre del 2018 en 2.942 personas, las reconocidas como dependientes nuevas ascendían a 1.948, mientras se negaba el derecho a 904, a 1/3 de los solicitantes. Por tanto, si las personas atendidas eran 5.328 más y las entradas nuevas al Sistema 1.948, las listas de espera con los pendientes de percibir prestación habían descendido en la legislatura en 3.380, fundamentalmente con dependientes leves de Grado I. De momento veamos la tabla con los principales parámetros a lo largo de la legislatura.
Situación actual de la Dependencia en Navarra
2015
Julio
2018
diciembre
Diferencia
Solicitudes
17.070
20.012
2.942
Resoluciones
16.707
19.559
2.852
Pendientes de resolución
363
453
90
Con derecho a dependencia
13.185
15.133
1.948
Sin derecho a dependencia
3.522
4.426
904
Personas beneficiarias con prestaciones
8.340
13.668
5.328
Pendientes de recibir prestaciones
4.845
1.465
- 3.380
Datos SISAAD. Elaboración propia
Otro de los procedimientos para evaluar cómo se trata la dependencia en una comunidad autónoma es recurriendo al análisis de los Grados, que nos indican el nivel de dependencia que existe en la comunidad y cómo se les atiende y ayuda por medio de las prestaciones que evaluaremos enseguida.
Navarra es la CCAA que menos dependientes de Grado III reconoce respecto al total de su población. En Grado II estamos ligeramente por encima de la media de España, ya veremos por qué, y en Grado I (leves) estamos a la cabeza. Todo ello teniendo en cuenta la población.
Como vemos en la siguiente tabla, los dependientes de Grado III, los que más ayuda y presupuesto necesitan, han empeorado en número de reconocidos respecto al inicio de la legislatura (-12). El Grado II se mantenía en la línea de la media de las CCAA y en Grado I, leves, nos encontramos a la cabeza.
Para que se vea hacia dónde vamos, cabe decir que Navarra reconocía en 2009 a 1.532 dependientes más de Grado III que en estos momentos, a finales del 2018. Nadie explica esta caída tan importante, pero la realidad es que han desparecido, posiblemente por fallecimiento, pero hasta ahora no han sido reemplazados en el Sistema. Nos preguntamos al respecto si los dependientes navarros no ven agravarse su salud. Veremos que sucede dentro del Sistema. Por seguir en la línea comparativa decir que los Dependientes de Grado II han crecido en 138 personas desde 2010 y los de Grado I en 232. Esto ya nos permite decir que, en atención a la dependencia, tras el inicio de los recortes, hemos ido descendiendo y no nos hemos recuperado aún.

Reconocidos como dependientes
por grados

2015
Julio
2018
diciembre
Diferencia
Grado III
3.221
3.209
- 12
Grado II
5.183
5.796
613
Grado I
4.781
6.128
1.347
Sin grado (rechazados)
3.522
4.426
904
Datos SISAAD. Elaboración propia.
A finales de 2018 se encontraban atendidas en Navarra 8.505 personas de Grado II y III (fundamentalmente de Grado II) y 5.163 de Grado I. El incremento de estos a lo largo de la legislatura ha sido de 1.132 de Grado II y III (fundamentalmente los primeros) y casi tres veces más los de Grado I (5.163). Las prestaciones y ayudas que requieren los dependientes de Grado III, no tienen nada que ver con las de Grado I, que se resuelven con pequeñas ayudas de bajo coste a las familias. Una vez más los presupuestos no llegan para todo y se atiende más al número que a las necesidades. Los números puede decirse en esta ocasión que venden más.
Beneficiarios con prestaciones por grados

2015
Julio
2018
diciembre
Diferencia
Grado III + grado II
7.373
8.505
1.132
Grado I
967
5.163
4.196
Datos SISAAD. Elaboración propia.
En cualquier caso, una cosa es estar reconocido/a como dependiente y otra bien distinta empezar a percibir las prestaciones, tal y como lo ordena la ley. El calendario de atención de las personas dependientes de Grado I fue suspendido  a mediados del 2012, con los recortes del PP, y no fue reconocido de nuevo hasta mediados del 2015. Desde entonces se viene sin atender a todos los dependientes de Grado I y, en estos momentos, tres años y medio después de haber sido reconocidos, Navarra tiene en listas de espera aún a 965 dependientes de Grado I, tal y como se refleja en la siguiente tabla de datos. También en listas de espera se encuentran 500 personas de Grado II y III, fundamentalmente de los primeros.
Pendientes de recibir prestaciones
por grados

2015
Julio
2018
diciembre
Diferencia
Grado III + grado II
1.031
500
- 531
Grado I
3.814
965
- 2.849
Datos SISAAD. Elaboración propia.
La evolución dentro de los Grados ha sido la siguiente: a finales del 2018 y durante toda la legislatura habían descendido las listas de espera en 531 personas de Grado II y III y 2.849 las de Grado I. Cuando no se aprueban los presupuestos suficientes para atender a todas las personas dependientes por igual, tal y como ordena la ley, suceden estas cosas. Se engrosan los números de los que menos presupuesto requieren para presentarlo como un logro, mientras se estancan o ralentizan las prestaciones a los dependientes graves y desciende la asistencia a los muy graves. En Navarra importan más los números que las necesidades, aunque todas son muy importantes y el Gobierno está obligado atenderlas. Lo que importa es hacer mucho ruido, aunque sea con pocas nueces.
Si en los grados veíamos que la falta de presupuestos hacía que se ralentizara la atención de los Grados que más ayuda necesitan para atender  a muchos leves,  a la hora de otorgar las prestaciones ocurre lo mismo. El Gobierno se inclina por las prestaciones económicas que son menos costosas para el erario público. Es como si en medicina repartiera muchas aspirinas y restringiera las quimioterapias.
En contra de lo que dice la ley, se relega totalmente por ejemplo los servicios de proximidad  y residenciales, y se prima las prestaciones económicas para cuidados familiares o servicios de poca aportación para las necesidades de la dependencia, como los de prevención o teleasistencia.
Navarra actúa en este sentido en contra de lo que dice la ley y toma la dirección contraria al resto de CCAA. Durante la crisis, las CCAA optaron por lo más sencillo y ventajoso financieramente, las prestaciones económicas a los cuidados familiares. A los dependientes, se decía, que los cuiden sus familias y a cambio les damos un pequeño subsidio. Hoy la mayoría de las CCAA están rectificando afortunadamente, pero Navarra no. A finales del 2018 los servicios suponían el 36,93%, frente a las prestaciones económicas que alcanzaban el 63,07 %. En el resto del Estado sucede a la inversa: la media de los servicios ocupaba a finales de año el 58,06 %, frente al 41,94 % de las prestaciones económicas.
Este reparto presupuestario indica que al Gobierno de Navarra no le preocupa la dependencia como un problema social, sino  que descarga el peso de la misma en las familias, sin crear los servicios que se precisan, ni prepararse para el más inmediato futuro. Conviene recordar a este respecto que, en las últimas estadísticas del INE, Navarra contaba con casi 127.000 mayores de 65 años y dentro de estos casi 42.000 mayores de 80 años.
Además, si se observa la siguiente tabla, el actual Gobierno de Navarra, lejos de corregir la tendencia, durante la legislatura prácticamente transcurrida, ha reducido el número de servicios y ha incrementado el de prestaciones económicas. En el resto de CCAA ha ocurrido todo lo contrario, provocando un incremento notable en la totalidad de los servicios.
Prestaciones de servicios y económicas
Comparación Navarra-España

Julio 2015
Diciembre 2018

% sobre el total de prestaciones
% sobre el total de prestaciones

Navarra
España
Navarra
España
Prestación de Servicios
37,39
53,82
36,93
58,06
Prestaciones económicas
62,61
46,18
63,07
41,94
Datos SISAAD. Elaboración propia.
Con los servicios ocurre que son más especializados; están más controlados; cran empleo, fundamentalmente femenino; generan empleo estable y localizado, e importantes retornos a la economía vía impuestos como el IRPF, el IVA, IS y otros. Además el empleo genera las contribuciones de las empresas y trabajadores a la Seguridad Social. Con las pequeñas prestaciones económicas, los cuidados recaen en las familias, fundamentalmente mujeres de las mismas o extranjeras a las que se emplea normalmente de forma irregular. Los pequeños recursos que se ofrecen se diluyen en las rentas familiares y su efecto se encamina más hacia la economía sumergida.
Qué prestaciones disfrutan los dependientes navarros
En la siguiente tabla vemos que el total de prestaciones ha crecido en 7.831 a lo largo de la legislatura. En concreto, 2.747 en forma de servicios y 5.084 en forma de prestaciones económicas, de las que 4.714 van a parar a pequeñas cuantías que se entregan a los cuidados familiares.
Hasta ahora hemos hablado de personas atendidas, ahora del tipo de prestaciones que reciben, pero nunca se habla de las cuantías presupuestarias que se entregan a cada modalidad o la media que se paga en cada una de ellas a las personas dependientes, porque el Gobierno no informa, ni le interesa hablar de ello. Cada uno sabe que percibe una cantidad diferente, pero nadie conoce el conjunto y la realidad del sistema. No interesa que se sepa.

Prestaciones de Servicios y Económicas
Navarra

2015
Julio
2018
diciembre
Diferencia
Total prestaciones
9.875
17.706
7.831
Prestación de Servicios
3.692
6.439
2.747
Prevención de la dependencia
125
884
759
Teleasistencia
843
2.342
1.499
Ayuda a domicilio
569
1.091
522
Centro de día/noche
239
333
94
Atención residencial
1.916
1.789
- 127
Prestaciones económicas
6.183
11.267
5.084
P E vinculada a servicios
1.030
1.387
357
P E cuidados familiares
5.152
9.866
4.714
P E asistencia personal
1
14
13
Datos SISAAD. Elaboración propia 
¿Cómo se desglosan los servicios?
Vemos, por su cuantía, que se potencia las actividades de muy bajo coste, como la prevención, que en Navarra es incipiente aún, o la teleasistencia que resulta importante para las personas mayores reconocidas como válidas, pero es de menos interés en las dependientes que precisan apoyo personal, sobre todo en los de Grado II y III, los más graves. Además, a la teleasistencia se dedica una pequeña parte del presupuesto.
En Navarra con la mayoría de dependientes en su domicilio, lo importante debieran ser los servicios de proximidad, para conciliar la vida familiar y laboral de las personas cuidadoras, sobre todo mujeres. Este es el capítulo en el que más flaquea Navarra. Los servicios  de ayuda a domicilio parten de cifras muy bajas al inicio de la legislatura y a lo largo de la misma solo han crecido en 522. En centros de día solo se contaba a finales del 2018 con la ridícula cifra de 333 plazas públicas o concertadas, y a lo largo de la legislatura solo se habían creado 94 plazas. Este es un escándalo público, a pesar de que las campañas políticas a las que nos tiene acostumbrados el consejero digan que en poco tiempo se ha duplicado el número de plazas, cosa que sencillamente resulta ridícula y además no es verdad.
Si lamentables resultan las cifras de plazas en centros de día, en las residenciales se han perdido 127 a lo largo de la legislatura según los datos del Imserso. Esto, mientras  solo en Pamplona y Comarca existen listas de espera para plazas residenciales públicas o concertadas de más de 500 personas. Además, se va a concluir la legislatura sin haber firmado aún el concierto con las residencias privada para las plazas concertadas, que son bastantes más que las de oferta pública. En muchas residencias privadas hace meses que concluyeron ya los plazos del convenio y esto está perjudicando de forma muy notable a los dependientes y a la Hacienda de Navarra.
¿Qué ocurre con las prestaciones económicas?
Que la mayoría, 9.866, son pequeñas ayudas económicas (menos de 200 euros mensuales) a los cuidados familiares, y que suponen el 55,72 % del número de prestaciones. El Gobierno de Navarra, con esta política, descarga el problema de la dependencia en las familias y no lo entiende como un grave problema social, como ocurre en el resto del mundo civilizado.
Para el Gobierno de Navarra, las más de 12.000 familias que cuidan a sus familiares dependientes en su domicilio prácticamente no cuentan. Lo primero y más importante es que no genera los servicios de proximidad que concilien la vida de esas personas que los cuidan, fundamentalmente mujeres. Las familias están abandonadas a su suerte y se tienen que buscar la vida en todo, por solo un ridículo subsidio que nos retrotrae a la época de la beneficencia.
Además, no se lleva un seguimiento de la enfermedad de los dependientes en lo que les queda de vida; no se llevan a cabo visitas periódicas del personal del Sistema para evaluar los agravamientos de la enfermedad del paciente; si el dependiente no las solicita, no pasará nunca de la primera evaluación; no se vigilan los cuidados que reciben esos dependientes; si la personas cuidadoras son mayores incluso de 85 años, y otras tantas cosas más. Tampoco se vigila si las cuantías económicas que se destinan a las ayudas familiares, a pesar de ser la mayoría muy bajas, contribuyen o no al bienestar de la persona dependiente.
Por otro lado, las prestaciones económicas vinculadas a servicio se otorgan cuando la Administración no dispone de plazas públicas o concertadas para ofertar a las personas dependientes de Grado II o III, tal y como les corresponde por ley. En ese caso, las familias se ven obligados a contratar plazas privadas si pueden y para ello se conceden este tipo de prestaciones que son muy inferiores al coste extra que le supone al interesado contratar una plaza privada.
En Navarra además se están pagando mal las prestaciones vinculadas a servicio residencial desde el año 2015, tal y como lo reconoce la sentencia del Tribunal Contencioso Administrativo de Navarra, que ha declarado nulas e ilegales las Órdenes forales que lo regulan. El Tribunal le indica al Gobierno que tiene que derogar las Ordenes forales que declara ilegales y crear otras nuevas que suplan el vacío legal que se produce, y le pide que atienda debidamente a las personas afectadas. Estas cuestiones no solo no se han solucionado por parte del Gobierno, sino que con sus recursos al Tribunal Supremo las va prologar por mucho tiempo después de irse.
En diciembre pasado se estaban pagando un total de 1.387 prestaciones vinculadas a servicio, se desconoce cuántas personas a las que se les abonaba irregularmente esta prestación han fallecido desde 2015 y, durante el presente mandato, el Gobierno ha seguido suscribiendo este tipo de prestaciones, sin tener en cuenta  la sentencia e incrementando su número en 357 más.
La sentencia, totalmente clara y evidente, la ha recurrido el Gobierno ante el Tribunal Supremo por cuestiones que nada tienen que ver con el hecho. Por el contrario, el Gobierno no ha modificado las leyes, tal y como le pedía el Tribunal, y cuando se pronuncie el Tribunal Supremo pueden haber trascurrido varios años, pagando el pato de semejante desaguisado las personas dependientes a las que voluntariamente se les atiende mal. No se sabe quién atenderá a estas personas si la sentencia es en contra del Gobierno como es previsible y cuántas habrán fallecido hasta ese momento, seguramente la mayoría.
Comparativa de Navarra con el resto de CCAA 

Para conocer dónde estamos y cómo nos desenvolvemos en la atención a la dependencia, establecemos una comparativa entre Navarra y el resto de CCAA y los datos que ofrece el Imserso nos lo permiten. Se trata de ver dónde estábamos al inicio de la legislatura y dónde nos encontramos respecto a los demás. Es evidente que algo hemos evolucionado en el periodo, pero se trata de ver con qué efectividad y respecto a qué y a quién. Para ello empleamos el índice de la población en muchos casos y, en otros, el porcentaje de las personas evaluadas y reconocidos en todos los casos.
En las siguientes gráficas entramos ya de lleno en dicha comparativa y partimos de las solicitudes que se habían realizado en el momento de iniciarse la legislatura y las que se registraban a finales del 2018 según le informa el Gobierno de Navarra al Imserso.
Este primer dato de las solicitudes nos ofrece en Navarra pocas garantías, debido a que el Gobierno siempre se ha negado a publicar mensualmente las cifras de solicitudes, con lo que no podemos saber los tiempos de espera que se producen entre la solicitud y las primeras prestaciones. La ley ordena un máximo de seis meses, pero cuando la espera en Navarra era muy superior no aparecía en los datos que el Gobierno le facilitaba al Inserso. Por tanto, se trata de un dato que nos hace dudar. Está claro que el organismo público nacional fiscaliza fundamentalmente los datos cuando empieza a pagar y esta cuestión se escapa a dicho control. A pesar de todo, con las cautelas que indicamos, las siguientes gráficas reflejan una muy ligera recuperación en el periodo de legislatura transcurrido y así lo recogemos.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
Cuestión más importante es las personas que se han reconocido como dependientes con derecho a prestación durante el periodo que analizamos. Aquí vemos que en el resto de CCAA se ha mejorado de media un 0,62 % durante los tres años y medio de legislatura, mientras en Navarra se ha descendido un 1,55 %. Es lo que nos lleva a decir que se han retenido las entradas al sistema, manteniendo los presupuestos, y para presentar como un éxito la reducción de las listas de espera. Al no incrementar los presupuestos todo lo necesario, se quita de un lugar para poner en otro y mejorar aparentemente los resultados. A lo largo del análisis veremos que se están utilizando además otros procedimientos para el mismo fin.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
Navarra ha empeorado  durante la legislatura en este parámetro de las personas reconocidas como dependientes, ha descendido durante el periodo en la gráfica respecto a otras CCAA y  en lo que va de legislatura le han superado comunidades como Castilla-La Mancha, Cataluña, Valencia o Castilla y León que lo hacían mejor, crecían más y reconocían porcentualmente a más personas dependientes durante el periodo.
Si nos atenemos a las personas beneficiarias con prestación a lo largo de la legislatura se produce la otra cara de la moneda. Entran menos personas en el sistema para atender a más y así reducir las listas de espera que está bien, pero no pensaran lo mismo las personas retenidas que teniendo todos los derechos están pendientes de atender o se las rechaza, con lo que tendrán que esperar entre un año y dos para una nueva evaluación. Por tanto, se reconoce y entran menos en el Sistema, pero se atiende a más, reduciendo con ello las listas de espera. Es lo que se hace cuando los presupuestos no son suficientes y la manta no alcanza para tapar a todos.
En la siguiente gráfica vemos que Navarra ha incrementado el número de personas beneficiarias con prestaciones  en un 0,81 % sobre la población total de la comunidad, pero apenas si mejora en la posición de la gráfica porque los demás CCAA también han crecido, algunos bastante más.
Datos SISAAD. Elaboración propia.

En los Grados, Navarra penaliza a los más graves
Con la crisis se perdió un número importante de dependientes de Grado III en Navarra y estos no se han vuelto a recuperar jamás. Tal es así que, en estos momentos, Navarra es la comunidad que menos dependientes de Grado III reconoce en función de su población. Incluso, para más indignación, en los ajustes que se hacen para maquillar las estadísticas, Navarra ha perdido 2,87 puntos si se tiene en cuenta el número de resoluciones que se produce en cada CCAA. En 2015 estábamos en el último lugar de la gráfica y seguimos estando, pero después de haber perdido un 2,87 % a lo largo de la legislatura. Está claro que los dependientes de Grado III son mucho más costosos para el Sistema, por eso se reducen y con el dinero ahorrado se puede atender a muchos más de Grado I, que es lo que se ha hecho.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
Nos preguntamos dónde están los dependientes de Grado III en Navarra, que ha sido de ellos. Muchos habrán fallecido desde el inicio de la legislatura, ya que la dependencia es progresiva y no  es capaz de esperar a que mejoren las estadísticas, pero  algo grave está sucediendo y repercute incluso en la financiación que Navarra recibe del Estado para la dependencia, que por estas y otras cuestiones como la escasez de servicios que se prestan es la más baja de las CCAA en porcentaje.
Parte de lo que sucede afecta a los Grados III y II y tiene que ver también con la sentencia de la Sala de los Contencioso Administrativo de Navarra que comentábamos. En la actualidad las leyes navarras discriminan a los dependientes de Grado III respecto a los de II y eso hace que las personas afectadas no soliciten la última evaluación, quedándose en Grado II hasta la muerte. Esto sucede al menos en las prestaciones vinculadas a servicio residencial que afectan  varios cientos de personas. La medida es ilegal, se tome por donde se tome, y así lo han dictado los jueces, pero el Gobierno de Navarra no asume dicha sentencia, ni cambia las leyes que lo permiten. La sentencia está en estos momentos en el Tribunal Supremo. Esto es una parte importante por la que los dependientes de Grado II en Navarra no pasan a  Grado III y se mueren sin llegar al mismo. Las repercusiones son importantes para todos, pero nadie lo soluciona.
A pesar de todo, la política del Gobierno de retener a los más graves para atender a más leves por falta de presupuesto, se ve reflejada también en las estadísticas de Grado II reconocidas a lo largo de la legislatura. Al inicio de la misma, en julio del 2015, los dependientes reconocidos  de Grado II eran el 31,02 % de las resoluciones, mientras que a finales del 2018 han pasado a ser el 29,63, un 1,39 % menos. Esto a pesar de que muchos dependientes se quedan en Grado II hasta morir, sin pedir evaluación.
En lo transcurrido de la legislatura, la media de España ha crecido un 0,55 % respecto a resoluciones, superando ligeramente a Navarra que desciende en el ranking. Con todo, la posición de Navarra en Grado II es más aceptable y normal que la que mantiene en Grado III.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
Todo lo que venimos defendiendo se refrenda en la siguiente gráfica de Grado I, en el que se ha volcado el Gobierno de Navarra como corresponde, pero en detrimento de los más graves de los Grados II y III. A lo largo de la legislatura se ha crecido en un 2,71 % en Grado I sobre resoluciones. En este apartado nos situamos entre las CCAA de cabeza, pero la situación es tan absurda que uno no sabe si reír o llorar.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
Los sin grado son las personas que habiendo solicitado la dependencia han sido evaluadas y les ha sido denegado el derecho. Al respecto cabe recordar que Navarra es de las CCAA que menos solicitudes de dependencia recibe y, por contra, de las más exigentes a la hora de evaluar, puesto que rechaza a más personas. Durante la presente legislatura comprobamos además que se han incrementado sustancialmente los rechazados. Se ha endurecido el sistema de evaluaciones. En concreto un 1,55 % de las resoluciones, mientras a nivel estatal se han reducido en un 0,62 %. Por tanto, resulta meridiano que, a falta de presupuestos suficientes, se ha venido priorizando la atención de los leves frente a los más graves, se les ha atendido prioritariamente con prestaciones económicas a los cuidados familiares que resultan más “baratas” al Sistema y se ha incrementado los rechazados en las evaluaciones.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
Prestaciones de Servicios
A la hora de aplicar las prestaciones individuales mediante el PIA, Navarra camina muy por debajo del resto, con las prestaciones por servicios. Está claro que los servicios requieren de presupuesto, infraestructuras, personal preparado, control de los mismos y quebraderos de cabeza para los responsables de la dependencia. Al Gobierno le resulta más cómodo dejar los cuidados en manos de las familias, abandonarlas a su suerte, sin abordar el problema como un problema social.
En esa línea, El Gobierno de Navarra orienta las prestaciones a los/as dependientes hacia el subsidio o pequeñas ayudas a las familias para que les atiendan y habilita los servicios más simples, los que apenas requieren presupuestos como son la prevención y la teleasistencia. Prácticamente no se ocupan de los servicios de proximidad y de otro tan importante como el residencial, en el que se han disminuido plazas de forma importante a lo largo de la legislatura.

En prevención de la dependencia, Navarra y el resto del Estado están prácticamente en mantillas, salvo pequeñas excepciones. Hasta el momento, no ha calado entre nosotros un tema tan importante como la prevención del alzhéimer por ejemplo y a ello se destinan unas cantidades ridículas. En prevención de dependencia Navarra ha crecido un 3,72 % sobre el total de prestaciones, pero las cifras de las que se parte son muy bajas y cualquier modifican les afecta en proporciones que parecen importantes. Después de todo, las personas atendidas con este servicio a finales del 2018 ascendían tan solo a 884 y con unas cifras presupuestarias de ayuda ridículas que no se dan a conocer. A lo largo de la legislatura, los servicios de prevención de dependencia han crecido en Navarra en 759.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
El servicio de teleasistencia es importante para las personas mayores y cumple una función importante, pero en dependencia, sobre todo a determinados niveles de necesidades de cuidado, pierde bastante efectividad. A pesar de todo, a finales del 2018 era el que más se prestaba en Navarra, con 2.342 servicios. Durante la legislatura se ha incrementado en 1.499, pero se trata del servicio más recurrente y los presupuestos globales que se dedican al mismo no son muy importantes, si se compara con los servicios más integrales como los centros de día o residenciales.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
Cuando hablamos de ayuda a domicilio y centros de día empezamos a hablar de palabras mayores en el capítulo de la dependencia. Son los servicios que permiten la conciliación de la vida laboral y familiar de las personas que cuidan a los dependientes en su domicilio. Todo el mundo se inclina porque las personas dependientes permanezcan en su domicilio, junto a sus familiares y entorno el máximo tiempo posible, pero el Gobierno de Navarra no hace nada para facilitar las cosas. Los servicios de proximidad que se prestan en Navarra son ridículos, por no decir un escándalo, debido precisamente a que más de 12.000 dependientes permanecen en estos momentos en su domicilio, en muchos casos cuidados por su pareja con más de 80 años de edad.
A finales del 2018 se registraban en Navarra 1.091 ayudas a domicilio y durante la legislatura se habían creado 522 nuevos. A lo largo de la legislatura se ha incrementado la atención a domicilio un 0,40 % sobre el total de prestaciones, pero se parte de cifras muy bajas para lo que debiera ser este servicio.
En la media del Estado la ayuda a domicilio ha crecido un 2,80 % y Navarra, a pesar del ligero crecimiento, sigue estando en la gráfica donde estaba, a la cola de las CCAA, las que peor tratan en general a la dependencia. Hay que pensar que en este servicio existen autonomías que dedican hasta cuatro y cinco veces más que Navarra. 
Datos SISAAD. Elaboración propia.
En los centro de día se resume la racanería que ha existido y existe en Navarra a la hora de afrontar el tema de la dependencia. En este caso, no solo no ha mejorado a lo largo de la presente legislatura, sino que ha descendido un 0,54 % sobre el total de prestaciones.
El tema de los centros de día viene siendo y es un escándalo en Navarra y demuestra una carencia total de sensibilidad respecto a los problemas que genera la dependencia y el importante esfuerzo que están haciendo las personas que los cuidan en el seno de las familias. Navarra era la penúltima CCAA al inicio de la legislatura en número de plazas y ahora ha pasado a ser la última en la gráfica, a pesar de haber incrementado ridículamente en 94 plazas a lo largo de la legislatura. Es verdad que a nivel nacional también han perdido peso las plazas de centros de día respecto al total de prestaciones, pero Navarra parte ya de unas cifras que da vergüenza reconocer.

La falta de centros de día a estas alturas es un drama para la comunidad, pero lo va a ser mucho más en el inmediato futuro en el que las actuales cuidadoras de dependientes no van a tener quien las cuide cuando enfermen, en muchos casos dentro de no mucho debido a su edad. Mientras no se generen los presupuestos que se precisan y los políticos se culpen entre sí del problema, las cosas no se van a resolver y los familiares de las personas dependientes son las que viven el drama.
Datos SISAAD. Elaboración propia.

Si grave es el problema de los centros de día en Navarra, el de las residencias no es mucho menor. En la gráfica siguiente vemos que durante la presente legislatura hemos perdido 127 plazas residenciales, pasando de la penúltima posición a la última y reduciendo la cuota residencial de plazas en un 0.54 % sobre el total de prestaciones.
Aquí se demuestra nuestra denuncia de que estamos abandonando las prestaciones más caras, para incrementar de forma ostentosa las más baratas para confundir a la población con las estadísticas. No se trata de estadísticas, ni de engañar a los incautos, Pamplona y Comarca, donde vive más de la mitad de la población de la comunidad, tienen una carencia de más de 500 plazas residenciales que no se crean, ni se ofertan. Muchas de estas personas, aunque no se dice, se sabe que están muriendo a la espera de dichas plazas en su domicilio, al no poder contratar una privada que empieza a superar los 3.000 euros al mes. Esa persona dependiente grave no puede esperar cuatro años a que se libere una plaza, ni se le puede mandar a decenas de kilómetros de su familia.

La atención residencial, junto con los centros de día conforman la asistencia a la dependencia más profesional e integrada, con todo tipo  de asistencias, pero al Gobierno de Navarra no le preocupan están cuestiones. El Departamento de Asuntos Sociales está más preocupado de la propaganda que en facilitar la vida a las personas dependientes.
Datos SISAAD. Elaboración propia.
En lo que se refiere a las prestaciones económicas, las destinadas a los cuidados familiares acaparan el 55,72 % del total de las prestaciones y suman más que todos los servicios juntos. Si en los servicios nos encontramos a la cola del resto de CCAA, en prestaciones económicas a los cuidados familiares pasamos a la cabeza, porque ya nadie actúa como nosotros. La mayoría de estas prestaciones no llegan a los doscientos euros al mes, cuando CEAFA reconoce por ejemplo un coste medio por paciente de alzhéimer de 24.500 euros anuales.
Datos SISAAD. Elaboración propia.



Conclusiones
Navarra ha incrementado el número de personas beneficiario con prestaciones a lo largo de la presente legislatura en 5.328, de los que 4.196 han sido de Grado I (leves), mientras los de Grado II y III (los más graves) ascendían a 1.132, fundamentalmente de Grado II (severos). Al final del 2018 quedaban en listas de espera, pendientes de atender, 1.465 dependientes, 500 de Grados II y III y 965 de Grado I.
Durante la legislatura se han reducido las listas de espera en 3.380 personas, de las que 2.849 eran de Grado I (leves) y 531 de los Grados II y III (los más graves).
Las nuevas prestaciones a todas las personas dependientes reconocidas han crecido a lo largo de la legislatura en 7.831, siendo la mayoría, a falta de los presupuestos adecuados, de muy bajo coste y de pocas aportaciones a las personas dependientes. 4.714 fueron para los cuidados familiares (menos de 200 euros al mes) y 1.558 de importes menores en forma de servicios de poca aportación y ayuda, como la prevención (prácticamente sin estructurar en Navarra) y la teleasistencia, que aporta pocas soluciones a los más afectados por dependencia.
Por contra, teniendo en cuenta que más de doce mil dependientes permanecen en su domicilio, se dedican muy pocos presupuestos y esfuerzo a los servicios de proximidad. En la Ayuda a domicilio, que partía de cifras muy bajas al inicio de la legislatura, solo se ha crecido en 522. Los centros de día, prácticamente inexistentes, solo cuentan con 333 plazas públicas o concertadas para toda Navarra y durante la legislatura han crecido en 94.
El escándalo se produce en las plazas residenciales, donde se pierden 127 plazas públicas o privadas concertadas durante la legislatura, según el Imserso, cuando solo en Pamplona y comarca existen listas de espera durante años de 500 personas.
En Navarra, para reducir las listas de espera se ha recurrido pues a ayudas y prestaciones de bajo coste, que no siempre son las que más precisan las personas dependientes. Por otro lado, se está abusando, en contra de lo que dice la ley, del incremento de las prestaciones económicas a las familias, frente a un desarrollo de los servicios. Dentro del capítulo de servicios, se apuesta por los de bajo coste que aportan poca ayuda a las personas dependientes, mientras se ralentiza o reduce los servicios más integrales como los centros de día y residenciales.
Con estas y otras medidas, Navarra, además de perder gran parte de la financiación de la dependencia porque el Estado no asume el compromiso adquirido del 50% de los gastos, está perdiendo una parte importante de la financiación mínima por el bajo reconocimiento que hace de los Grados más elevados (fundamentalmente el Grado III), y porque gran parte de las prestaciones son de carácter económico, en detrimento de los servicios que se priman más en la financiación.
A finales del 2018 quedaban pendientes de atender 1.465 personas, 500 de los Grados II y III. Durante el tiempo de espera el Gobierno de Navarra jamás ha informado de qué sucede con estas personas en delicado estado de salud. Por ejemplo, las que fallecen cada año sin ser atendidas, sin haber podido disfrutar del derecho que les asiste para ocupar una plaza residencial. Tampoco se sabe, entre los fallecidos, cuantos estaban pendientes de revisión de Grado, o cuántos fallecen con grado II, sin haber pedido nunca la revisión, a pesar de haberse agravado sustancialmente su enfermedad.
Según la legislación vigente, la solicitud de una plaza residencial debe tener respuesta en el periodo de seis meses. Caso de que el Gobierno de Navarra no disponga de una plaza pública o concertada dentro del área social a la que pertenece, puede otorgarle una prestación vinculada a servicio, siempre que se contrate una plaza privada. El pazo de vigencia para dicha prestación es de un año, pero en Pamplona y Comarca puede estar tres y cuatro años con ella, sin que suceda nada y sin que el Gobierno tome las medidas que están previstas en la ley.
Las cuidadoras informales en el seno de la familia dejaron de percibir la cotización a la seguridad Social a mediados del 2012 con los recortes, pero Navarra no se ha planteado volver a cotizar por estas personas, como lo han hecho algunas CCAA.
El Gobierno de Navarra no lleva ningún sistema de control de calidad de las prestaciones que se realizan, bien sean las ayudas económicas a los cuidados familiares o los servicios que figuran en el catálogo de la Ley de Dependencia. No se vigila la calidad de los servicios que se prestan, ni si se ajustan a las necesidades de cada uno de los dependientes. La mayoría de centros de día y centros residenciales de Navarra tampoco se someten a auditorías externas de control de calidad.

Navarra necesita un cambio estructural en el sistema de la dependencia
La atención a la dependencia resulta fundamental cuando las personas dependientes no pueden realizar por sí solas sus actividades de la vida diaria a causa de una enfermedad crónica, discapacidad física o mental. El número de estas personas está creciendo con el incremento de la esperanza de vida y las previsiones indican que la demanda de cuidados seguirá creciendo en el futuro y Navarra no se está preparando para atenderlos debidamente.
En la actualidad, se adivinan cambios profundos en la forma de abordar socialmente el cuidado de las personas dependientes y habrá que abordar nuevas fórmulas y estar preparados para ello. Hasta ahora la responsabilidad de los cuidados recaía casi siempre en las familias, asumiendo éstas el coste en tiempo, dinero y oportunidades laborales. Hoy, la división de roles dentro del hogar busca acertadamente la igualdad de género, pero el sistema de cuidados actual resulta económicamente ineficiente para dichos planteamientos y es socialmente insostenible. Es por lo que el Gobierno debe plantearse dar un vuelco al actual sistema, que no sirve ya para cubrir las necesidades de un inmediato futuro.
La postura del Gobierno de dirigir la mayoría de las ayudas a los cuidados familiares no solo contradice a la Ley de Dependencia, sino que no entiende que  las nuevas generaciones de mujeres no van a dejar su trabajo para atender a los mayores, como hasta ahora, y lo que es más importantes: que las personas atendidas requieren muchas veces servicios de cuidado profesionales y de calidad, que difícilmente pueden ser provistos por los propios familiares.
Las políticas de atención de la dependencia van a tener que ser abordadas de forma definitiva por el sector público, pero para ello se requieren recursos técnicos y humanos, que necesariamente van a tener un impacto económico y social que habrá que abordar. La realidad es que el Gobierno de Navarra no garantiza una atención, ni prevé un modelo de provisión de servicios que supla los cuidados que las familias. Ante la carencia de presupuestos adecuados siempre opta por servicios “de bajo coste” y por ese camino no se llega a atender las necesidades del futuro. Hoy no se está configurado un sistema suficiente y capaz de atender adecuadamente la demanda que se va a presentar en el inmediato futuro.
Navarra necesita por tanto un profundo estudio de los déficits de cobertura del sistema actual de la dependencia. Tiene que planificar la reorientación del sistema, evaluar sus costes y los posibles impactos en el empleo y otras variables económicas y sociales. Primero necesita partir de un diagnóstico de los déficits de cobertura del sistema, después identificar los servicios públicos que se precisarán para atender a todos los dependientes actuales y que vendrán, y siempre teniendo en cuenta los principios de universalidad, carácter público y suficiencia que plantea la Ley de Dependencia.
Dicho estudio ha de abordarse junto a otros de carácter social, como la evolución de la población, la incorporación laboral masiva de las mujeres, la nuclearización de  las familias, la reducción de su  tamaño medio y la necesidad de preparar a profesionales para los cuidados de las personas mayores.
El Gobierno de Navarra debe romper con el oscurantismo que se practica en dependencia
Para que los ciudadanos puedan conocer y contrastar una información veraz sobre la dependencia y opinar al respecto, proponemos mejorar la información y buscar una total transparencia de la acción de gobierno en la materia.
El Gobierno de Navarra no informa de cuestiones tan elementales como cuánto cuesta mantener el Sistema de la Dependencia y quién lo paga en Navarra, tal y como se lo ha solicitado en varias ocasiones la Cámara de Comptos y el Tribunal de Cuentas a todas las CCAA. En el informe realizado en julio del 2018 por el Observatorio de Asuntos Sociales de Navarra sobre la dependencia, para explicar esta cuestión, recurrieron a las cifras estimadas que barajaba la Asociación de Directores y Gerentes de Asuntos Sociales. Algo insólito e inconcebible.
El Departamento de Asuntos Sociales, con la creación del Observatorio de la Realidad Social de Navarra, lo único que ha hecho es ocultar información y buscar sistemas absolutamente complejos para que muy pocos ciudadanos puedan hacerse con e interpretar dicha información. Se pretende que no sean capaces de adivinar qué está pasando realmente con la dependencia y cuáles son sus verdaderas fallas en nuestra comunidad. De lo contrario no se entiende.
El Gobierno de Navarra no informa de las personas que solicitan ser evaluadas como dependientes, con lo que no sabemos qué está pasando antes de que empiecen a percibir las prestaciones y los tiempos de espera que están obligados a soportar. La ley  fija como máximo seis meses.
El Gobierno de Navarra tampoco informa de las  personas reconocidas como dependientes que esperan varios años a una plaza residencial. Nunca informa claramente de cuántas personas son, dónde viven, cuánto se tarda en otorgarles dichas plazas, y cuántas de esas personas, con delicado estado de salud, llegan a morir sin lograr ocuparlas nunca.
El Gobierno de Navarra informa de las solicitudes que se rechazan como no dependientes, pero entendemos que sería bueno que informara también de cuántas personas solicitan una nueva evaluación tiempo después de haber sido rechazadas; cuantas evaluaciones se realizan para pasar del Grado II al III, capítulo en el que el Gobierno penaliza a los más graves. Al respecto, va a concluir la legislatura sin atender una sentencia al respecto de la Sala de lo Contencioso Administrativo de Navarra, que  dicho sea de paso afecta a varios cientos de personas, muchas de ellas ya fallecidas.
El consejero de Asuntos Sociales informa de lo que le interesa, pero nunca hace pública la Memoria de Actuaciones en Dependencia del año anterior que, de acuerdo con el RD 1050/2013, todas las CCAA deben presentar al Imserso antes del mes de abril de cada año. Entendemos que sería bueno que se diera a conocer públicamente todos los años las incidencias que se plasman en la memoria.
Es necesario conocer de forma clara y meridiana quién paga la Dependencia en Navarra y en qué cuantía. Es decir, la aportación de Navarra al Sistema, la aportación del Estado, y de las personas dependientes mediante el “copago”. El consejero de Asuntos Sociales informa a bombo y platillos todos los años sobre el crecimiento de lo aportado a la dependencia en el Proyecto de Presupuestos, pero no ha dicho nunca nada públicamente sobre la cuantía de la ejecución de dichos presupuestos en los ejercicios del 2015, 2016, 2017 y 2018 en materia de Dependencia.
El Gobierno de Navarra nunca ha informado del empleo real y directo que generan los servicios dedicados a la dependencia o la oportunidad que perdemos al no desarrollarlos. El Imserso sí lo hace a nivel estatal y el Observatorio Estatal de la Dependencia considera que en Navarra, por la escasez de los servicios que presta, se consigue solo 22,8 empleos por millón invertido en la dependencia, cuando la media estatal es de 36,1 y por ejemplo Castilla y León alcanzaron a finales del 2017 los 50 empleos.
El Gobierno de Navarra tampoco informa de los retornos económicos que genera la inversión anual en los servicios para la Dependencia. Se trata de asuntos como la Seguridad Social que se cotiza o impuestos que genera la actividad como el IVA, IRPF, Impuesto sobre Sociedades y otros. Según el Observatorio Estatal de la Dependencia, la media de las CCAA es del 36 euros por cada 100 invertidos, mientras que en Navarra son 22,7 % los euros recuperados, debido al bajo empleo de los servicios. Algunas CCAA alcanzan y superan el 40 % en retornos respecto a la inversión realizada.
El Gobierno de Navarra no cuenta con una página  que informe sobre residencias y centros de día. No da cuenta, ni le interesa informarnos de cuántas residencias existen en Navarra; la composición de su capital público o privado; los servicios que presta cada una de ellas; las plazas públicas o concertadas con que cuentan y las que tienen libres; el precio de las mismas; los tipos de habitaciones simples o compartidas que ofertan, y todo cuanto atañe a las mismas. Con ello, se prestaría un gran servicio a las familias, que no tendrían que peregrinar residencia por residencia recabando información.
El Departamento de Asuntos Sociales no informa con transparencia sobre cómo se administran y controlan esas listas de espera residenciales, o los criterios que se siguen para asignarlas cuando quedan plazas vacantes. Sería bueno conocer con qué criterios se hace el reparto de dichas plazas, cómo se organizan las esperas y que las listas se exhibieran por Internet como mecanismo de transparencia, tal y como se hace en alguna de las CCAA de nuestro entorno.
El Departamento de Asuntos Sociales no lleva a cabo un seguimiento de por vida de las personas reconocidas ya como dependientes. Se las deja absolutamente en manos de las familias que se tienen que buscar la vida en todo momento y ante cualquier circunstancia adversa. Ellas son las que se tienen que ocuparse de muchas cosas a cambio de unas pequeñas ayudas, y entre ellas solicitar nuevas evaluaciones a medida que se va agravando la enfermedad. Dicho seguimiento podría llevarse en coordinación con los Servicios Sanitarios, con historiales únicos, como empiezan a hacerlo ya muchas CCAA, y planteando en dicho seguimiento cuantas cuestiones sociosanitarias sean precisas, en lugar de dejar a las familias a su suerte, con toda la carga.
El Gobierno de Navarra no explica por qué las prestaciones económicas son casi el doble que los servicios en Navarra, en contra de lo que dice la ley, y lo  que ocurre en casi toda España. Nadie informa por qué se dan tan pocos servicios de proximidad en Navarra, cuando son absolutamente necesarios para conciliar la vida laboral y familiar de las personas que cuidan de los más de 12.000 dependientes que permanecen en su domicilio, fundamentalmente mujeres.
El Gobierno de Navarra, a pesar de descargar el peso de la mayoría de las personas dependientes en las familias, nunca ha realizado un estudio serio con el impacto de género que provoca la dependencia en Navarra, ya que los cuidados familiares de los dependientes recaen casi siempre en manos de las mujeres de la familia, o contratadas al efecto.
El Gobierno de Navarra no se ha planteado en esta legislatura la creación de una atención sociosanitaria conjunta de todas las personas dependientes, poniendo a disposición de las familias servicios sanitarios completos y especializados a domicilio, para atender a los dependientes graves, que no se pueden o no se deben trasladar a un hospital o al actual servicio de urgencias ante cualquier emergencia.
El Departamento de Asuntos sociales no informa nunca del servicio de inspección de la dependencia: de los informes que realiza respecto a las denuncias que se plantean y de si los centros residenciales, por ejemplo, cumplen con los requerimientos que plantea la ley. Sería bueno que se dieran a conocer estas cuestiones, como lo hace por ejemplo el Defensor del Pueblo respecto a las reclamaciones que recibe.
Son algunas de las propuestas y necesidades que observamos y que sería bueno corregir por el bien de todas las personas dependientes que, además de necesitarlo, se lo merecen.
Han realizado este estudio: Inmaculada Balenzategui, Javier Larequi Quintana y Fernando García Herreros.