jueves, 19 de noviembre de 2015

Baremo de valoración de la Dependencia (BVD)

El baremo de la valoración de la dependencia establece los criterios objetivos de valoración del grado de autonomía de la persona, de su capacidad para realizar las distintas actividades de la vida diaria, los intervalos de puntuación que se establecen para cada uno de los grados, los niveles de dependencia, y el protocolo con los procedimientos y técnicas a seguir para la valoración de las aptitudes observadas.
El baremo, teniendo en cuenta esos parámetros, valorará la capacidad de la persona para llevar a cabo por sí misma las actividades básicas de la vida diaria, así como la necesidad de apoyo y supervisión para su realización, en el caso de personas con discapacidad intelectual o con enfermedad mental.
La valoración se realiza teniendo en cuenta los correspondientes informes sobre la salud de la persona, sobre el entorno en el que vive , y considerando, en su caso, las ayudas técnicas, órtesis y prótesis que le hayan sido prescritas.

Desarrollo del baremo

Para el desarrollo del baremo, la LAPAD encomienda al Gobierno la aprobación de un reglamento, que establezca las puntuaciones para la valoración de los grados y niveles de dependencia, previo acuerdo del Consejo Territorial del Sistema SAAD (RD 174/2011)
El baremo determinará pues los criterios objetivos para la valoración del grado de autonomía de las personas, en orden a su capacidad para realizar las tareas básicas de la vida diaria, así como la necesidad de apoyo y supervisión de otras personas a este respecto. El Baremo permite determinar, por tanto, las situaciones de dependencia moderada, severa y  gran dependencia. La determinación del grado y nivel oficial de dependencia se obtiene a partir de la puntuación final obtenida en el BVD de acuerdo con la siguiente escala:
– De 0 a 24 puntos, sin grado reconocido.
– De 25 a 39 puntos, Grado I nivel 1.
– De 40 a 49 puntos, Grado I nivel 2.
– De 50 a 64 puntos, Grado II nivel 1.
– De 65 a 74 puntos, Grado II nivel 2.
– De 75 a 89 puntos, Grado III nivel 1.

– De 90 a 100 puntos, Grado III nivel 2.

En la valoración se tienen en cuenta y figuran:
  • Los informes existentes relativos a la salud de la persona y al entorno en que se desenvuelve.
  • La valoración de la situación de dependencia incluye instrucciones de aplicación, un protocolo con los procedimientos y técnicas a seguir, y la determinación de los intervalos de puntuación que corresponden a cada uno de los grados de dependencia.
Diagnóstico y graduación:

El baremo sirve para realizar un diagnóstico ajustado a las carencias y necesidades de la persona dependiente. Se organiza en grados:
  1. Grado I. Dependencia moderada: cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal. Se corresponde a una puntuación final del BVD de 25 a 49 puntos.
  2. Grado II. Dependencia severa: cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, dos o tres veces al día, pero no requiere el apoyo permanente de un cuidador o tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal. Se corresponde a una puntuación final del BVD de 50 a 74 puntos.
  3. Grado III. Gran dependencia: cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal. Se corresponde a una puntuación final del BVD de 75 a 100 puntos.
La aplicación del BVD se fundamentará en:
  • Los correspondientes informes sobre la salud de la persona.
  • Sobre su entorno habitual.
  • La información obtenida mediante la observación, la comprobación directa y la entrevista personal de evaluación llevada a cabo por un/a profesional cualificado/a.
En la cumplimentación del formulario del BVD se identificará:
  • El nivel de desempeño de todas las tareas consideradas.
  • El problema de desempeño,
  • El tipo y frecuencia de los apoyos necesarios en aquellas tareas en las que quede demostrada una situación de dependencia.
Las notas de valoración son obligatorias. La Ley recomienda su empleo de la forma más precisa posible para una mayor comprensión de la situación de dependencia valorada.
El desempeño se define como la capacidad individual para llevar a cabo por sí mismo, de una forma adecuada, y sin apoyos de otra u otras personas, actividades o tareas en su entorno habitual.
Se valora el desempeño siempre, aunque no se realice la tarea, y, en su caso, con el empleo de los productos de apoyo prescritos, y con independencia de los apoyos de otra u otras personas que se puedan estar recibiendo.
En todas las tareas se identificará el nivel de desempeño, teniendo en cuenta las siguientes opciones.
  • El entorno habitual se corresponde con aquel en el que la persona valorada realiza regularmente las actividades básicas de la vida diaria.
  • En función del proyecto vital se considerará la frecuencia de aquellas actividades que pueden desarrollarse dentro y fuera del hogar: comer y beber, higiene personal relacionada con la micción-defecación, mantenimiento de la salud y tomar decisiones, así como las tareas de abrir y cerrar grifos, lavarse las manos, y acceder al exterior en la actividad de desplazarse fuera del hogar.
  • Se establece como hogar el domicilio donde la persona evaluada reside la mayor parte del año.
Se considera que la tarea se desarrolla adecuadamente, aunque sea con dificultad, si ésta se realiza con iniciativa, coherencia, orientación y control físico suficiente para la consecución de la finalidad de la actividad correspondiente y sin incurrir en un grave riesgo para la salud.

Se valora siempre considerando las barreras y facilitadores de su entorno físico:
El tipo y frecuencia de los apoyos necesarios en aquellas tareas en las que quede demostrada una situación de dependencia. Las notas de valoración son obligatorias. La Ley recomienda su empleo de la forma más precisa posible, para una mayor comprensión de la situación de dependencia valorada.
El desempeño se define como la capacidad individual para llevar a cabo por sí mismo, de una forma adecuada, y sin apoyos de otra u otras personas, actividades o tareas en su entorno habitual.                                  
  • Desempeño positivo: cuando la persona valorada sea capaz de desarrollar, por sí misma y adecuadamente, la tarea en su entorno habitual.
  • Desempeño negativo: cuando quede demostrado que la persona valorada requiere el apoyo indispensable de otra u otras personas para llevar a cabo, de una forma adecuada, la tarea en su entorno habitual, o bien que no es capaz de realizarla de ninguna manera. En el desempeño negativo se distinguirá entre el derivado de la situación de dependencia y el derivado de cualquier otra situación.
Según la Ley, durante el proceso de valoración deberá tenerse siempre en cuenta, para establecer la distinción entre dependencia y otras situaciones, lo siguiente:
  • La dependencia es el estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.
  • El carácter permanente de la situación de dependencia quedará establecido cuando en la condición de salud de la persona no haya posibilidad razonable de restitución o de mejoría en el funcionamiento.
  • Se considerará que los apoyos se precisan en las tareas cuando su intervención resulte imprescindible en la mayoría de las veces o siempre en las que éstas tengan lugar.
  • La edad, la enfermedad o la discapacidad son condiciones necesarias, pero no suficientes en sí mismas, para establecer la situación de dependencia y el alcance de su severidad a efectos del reconocimiento oficial.
  • Las otras situaciones de desempeño negativo, que a efectos de valoración oficial no son dependencia, incluyen factores determinantes de índole cultural, social, familiar, de sobreprotección o cualesquiera otras relacionadas con condiciones de salud que tengan posibilidades razonables de restitución o de mejoría, o bien cuando los apoyos en las tareas no sean imprescindibles en la mayoría de las veces o siempre en las que éstas tengan lugar.
En las tareas en que se presente situación de dependencia se identificarán los problemas de desempeño según su relación con el funcionamiento global de la persona valorada.
  • Problemas de funcionamiento físico: la persona valorada no ejecuta físicamente la tarea y/o lo hace sin el control adecuado y/o no percibe las informaciones externas necesarias para su desarrollo.
  • Problemas de funcionamiento mental: la persona valorada no comprende la tarea y/o la ejecuta sin coherencia y/o con desorientación y/o no muestra iniciativa para su realización.
  • Ambos problemas: la persona valorada no ejecuta la tarea por la concurrencia de un problema de funcionamiento físico y mental.
En las tareas en que se presente dependencia se establecerá el tipo y frecuencia del apoyo de otra u otras personas teniendo en cuenta las siguientes definiciones:
  • Tipo de apoyo: Se distinguirá la naturaleza del apoyo que necesita la persona valorada para la realización adecuada de la tarea. Si necesita diversos tipos de apoyo en una misma tarea se elegirá aquel que resulte más frecuente.
  • Supervisión: Conlleva la estimulación verbal o gestual a la persona valorada mientras ésta ejecuta por sí misma la tarea a fin de que la desarrolle adecuadamente, así como la orientación en la toma de decisiones.
  • Física parcial: Comprende la colaboración física con la persona valorada en la ejecución parcial o completa de la tarea. Ésta incluye la preparación de elementos necesarios para la realización de la tarea por sí mismo.
  • Sustitución máxima: Comporta que la persona valorada no puede ejecutar por sí misma la tarea completa de ningún modo.
  • Apoyo Especial: Consiste en cualquiera de los apoyos anteriormente descritos cuando su prestación en el desarrollo de la tarea resulta obstaculizada por la interferencia determinante de condiciones excepcionales de salud de la persona valorada.

La graduación se determina del siguiente modo, de acuerdo con los intervalos que propone la escala genérica de la CIF (OMS, 2001):
  •  Casi nunca
  • Algunas veces.
  • Bastantes veces.
  • Mayoría de las veces.
  • Siempre.

Más información al respecto en el Real Decreto 174/2011, de 11 de febrero.