lunes, 23 de noviembre de 2015

Servicios de promoción de la autonomía personal (grado II y III)

El Consejo Territorial aprobó el 28 de octubre de 2010 los criterios para determinar las intensidades de protección de los servicios y el importe de las prestaciones económicas para las personas reconocidas en situación de dependencia en Grado I. 
El Real Decreto 175/2011, de 11 de febrero, incorporó los criterios sobre las intensidades de protección de los servicios, además de otras cuestiones para las personas en situación de dependencia en Grado I, dependencia moderada, que en principio tenían acceso al sistema a partir de ese año 2011.
El 10 de julio del 2012, el Consejo Territorial  aprobó las propuestas de mejora que consideraba necesarias para asegurar la sostenibilidad del Sistema SAAD, adoptando unos nuevos criterios mínimos para todo el ámbito nacional e incorporando la modificación de la clasificación de la situación de dependencia, las intensidades del servicio de ayuda a domicilio y otras (Ley de recortes).
Finalmente, el RD 1051/2013 vendría a unificar todas las normas relativas a las prestaciones y servicios dictadas en desarrollo de la LAPAD y determinaba las intensidades de protección de los servicios, compatibilidades e incompatibilidades entre los mismos.
Dicho RD, en su artículo 2, establecía los servicios y prestaciones económicas correspondientes a los grados III; II y I de dependencia. En función de ello establecía los Servicios y prestaciones para los grados III y II:
a) Servicios:
  • Prevención de la dependencia.
  • Promoción de la autonomía personal.
  • Teleasistencia.
  • Ayuda a domicilio.
  • Centro de Día.
  • Centro de Noche.
  • Atención residencial.
b) Prestaciones económicas:
  • Prestación económica de asistencia personal.
  • Prestación económica vinculada, en consonancia con los servicios previstos en el apartado a). Cuando no se pueden prestar los servicios establecidos, se fija en compensación una prestación económica vinculada.
c) Prestación económica para cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores.
Entre los servicios y prestaciones para el grado I figuraban:
a) Servicios:
  • Prevención de la dependencia.
  • Promoción de la autonomía personal.
  • Teleasistencia.
  • Ayuda a domicilio.
  • Centro de Día.
  • Centro de Noche.
b) Prestaciones económicas:
  • Prestación económica de asistencia personal.
  • Prestación económica vinculada, en consonancia con los servicios previstos en el apartado a).
c) Prestación económica para cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores.
En lo referente a la intensidad en el servicio de promoción de la autonomía personal (horas mensuales) hay que decir que son servicios de promoción para la autonomía personal los de asesoramiento, orientación, asistencia y formación en tecnologías de apoyo y adaptaciones que contribuyan a facilitar la realización de las actividades de la vida diaria, los de habilitación, los de terapia ocupacional así como cualesquiera otros programas de intervención que se establezcan con la misma finalidad.
La ley dice que la intensidad de este servicio se adecuará a las necesidades personales de promoción de la autonomía, a la infraestructura de los recursos existentes y a las normas que se establezcan por la correspondiente comunidad autónoma o Administración que, en su caso, tenga la competencia.
Del mismo modo indica que para las personas a quienes ya se ha reconocido el grado I, dependencia moderada,  son servicios de promoción para la autonomía personal los siguientes:
  • Los de habilitación y terapia ocupacional.
  • Atención temprana.
  • Estimulación cognitiva.
  • Promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía funcional.
  • Habilitación psicosocial para personas con enfermedad mental o discapacidad intelectual.
  • Apoyos personales y cuidados en alojamientos especiales.

En sus definiciones:

Servicios de promoción de la autonomía personal
Tienen la finalidad de desarrollar y mantener la capacidad de la persona para controlar, afrontar y tomar decisiones acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias y facilitar la ejecución de las actividades básicas de la vida diaria.
Son servicios de promoción para la autonomía personal los de asesoramiento, orientación, asistencia y formación en tecnologías de apoyo y adaptaciones que contribuyan a facilitar la realización de las actividades básicas de la vida diaria, los de habilitación, los de terapia ocupacional, así como cualesquiera otros programas de intervención que se establezcan con la misma finalidad.
Servicio de habilitación y terapia ocupacional.
Son un conjunto de intervenciones dirigidas, en función de las necesidades de cada persona, a prevenir o reducir una limitación en la actividad o alteración de la función física, intelectual, sensorial o mental, así como a mantener o mejorar habilidades ya adquiridas, con la finalidad de conseguir el mayor grado posible de autonomía personal, adaptación a su entorno, mejora en la calidad de vida e inclusión en la vida comunitaria.
Las personas beneficiarias son las que tienen dificultades para realizar las actividades de la vida diaria, con problemas del desempeño tanto de tipo físico, como mental, o ambos. Los problemas de desempeño tipo mental incluyen la no compresión de la tarea, la ejecución sin coherencia y la falta de iniciativa para su realización.
Las actuaciones a llevar a cabo con estas personas están orientadas a potenciar, conservar o ralentizar la pérdida de las capacidades del usuario en la realización de actividades de la vida diaria, entrenamiento en el autocuidado, así como conseguir movilidad, desenvolvimiento personal e inclusión en la vida social y comunitaria en un entorno normalizado. Se planificarán, dice la ley, por un equipo multiprofesional, competente para atender a las necesidades de las personas beneficiarias.
Se centrarán en alguna de las siguientes áreas: psicomotora, autonomía personal, así como en las áreas de comunicación, lenguaje, cognitivo-conductual y social.
Servicio de atención temprana
Son un conjunto de actuaciones preventivas, de diagnóstico y de intervención que de forma coordinada se dirigen a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y a su entorno. Tienen la finalidad de dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños y niñas con trastornos en su desarrollo o que tienen probabilidad de presentarlos. Dichas actuaciones, que deben considerar la globalidad del niño o de la niña, han de ser programadas y ejecutadas por equipos multiprofesionales.
El CT indica que, en el marco normativo y dentro de la cartera de servicios de las CCAA, se establecerán por las administraciones competentes, la coordinación de los sistemas de sanidad, de educación y de servicios sociales implicados en este ámbito, para garantizar el servicio.
La personas beneficiarias son los niños y niñas de 0 a 6 años a los que se detecte algún tipo de limitación en la actividad, discapacidad, trastorno en el desarrollo o probabilidad de presentarlos, sin perjuicio de que la faceta preventiva deba extenderse también a todo el ámbito familiar, así como a su entorno próximo, cuando se considere procedente.
En las actuaciones se establecerán programas de atención temprana orientados a la prevención, a la consecución del nivel óptimo del desarrollo evolutivo del niño y de la niña, y a la reducción de los efectos negativos de las discapacidades, alteraciones y trastornos del desarrollo. Las estrategias de atención temprana se realizarán considerando al niño o la niña como sujeto activo de la intervención y preferentemente en el entorno normalizado en que se desenvuelve su vida.
La faceta preventiva debe extenderse también al ámbito familiar, así como a su entorno próximo cuando se considere procedente, considerando a una y a otro como parte del programa de intervención.
Asimismo se introducirán los mecanismos necesarios de compensación, de eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas en los ámbitos familiares, sociales y educativos.
Las técnicas y programas estarán destinadas a:
  • Desarrollo psicomotor.
  • Desarrollo cognitivo.
  • Desarrollo del lenguaje y la comunicación.
  • Desarrollo de la autonomía.
  • Desarrollo del área social y afectiva.
  • Apoyo, información, habilitación y formación de la familia.
Servicio de estimulación cognitiva.
Es el tratamiento terapéutico que, por medio de las técnicas adecuadas, tiene por finalidad mantener, mejorar el funcionamiento de alguna o algunas de las capacidades cognitivas superiores (razonamiento, memoria, atención, concentración, lenguaje y similares), de las capacidades funcionales, la conducta y o la afectividad.
Pueden beneficiarse del mismo las personas con deterioro cognitivo, sobrevenido o degenerativo, daño cerebral o alteración de las funciones mentales superiores debidas al envejecimiento, trastorno mental, discapacidad intelectual o por etiología no filiada.
Las actuaciones se orientarán a estimular la capacidad cognitiva, con la finalidad de retrasar y, a ser posible, minorar el deterioro cognitivo en los casos de daño sobrevenido o degenerativo y para mantener las habilidades psicosociales necesarias en las actividades de la vida diaria y toma de decisiones en todos los casos.
Para ello se realizarán algunas de las siguientes actuaciones, individuales o en grupo: de estimulación de la memoria, concentración y reducción de la fatiga, atención, razonamiento, abstracción, orientación, lenguaje, funciones ejecutivas, cálculo, lecto-escritura, intervenciones sobre las afasias, así como información, asesoramiento y apoyo a las personas cuidadoras.
Servicio de promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía funcional.
Son un conjunto de intervenciones orientadas a mantener y/o mejorar la capacidad para realizar las AVD, evitar la aparición de limitaciones en la actividad, deficiencias o déficits secundarios y potenciar el desarrollo personal y la inclusión social. Todo ello, con el fin de alcanzar el mayor nivel de autonomía personal y calidad de vida.
Pueden ser beneficiarias de este servicio las personas con alteraciones o pérdida funcional de tipo físico/sensorial, (limitaciones psicomotoras, trastornos motores, pérdida de dominancia lateral, trastornos de la praxis o con déficits sensoriales, entre otras) intelectual o mental.
Las actuaciones, con carácter general, se llevarán a cabo enfocadas al mantenimiento de las personas en su entorno físico y relacional.
Las diversas actuaciones abarcarán, al menos, alguno o varios de los siguientes aspectos:
  • Programa de asesoramiento y entrenamiento en las actividades de la vida diaria (AVD).
  • Programa de mantenimiento y acondicionamiento físico.
  • Entrenamiento en transferencias y deambulación.
  • Programa de fisioterapia neurológica y respiratoria.
  •  Aprendizaje y aplicación de técnicas de conservación de la energía.
  • Programa de accesibilidad y de asesoramiento, y entrenamiento en el uso de productos de apoyo.
  • Educación para el correcto uso de órtesis y prótesis (colocación y mantenimiento).
  • Valoración de la necesidad de adaptaciones en el entorno habitual (ya sea doméstico, trabajo o lugar de ocio).
  • Entrenamiento para la integración familiar, comunitaria y social.
  • Asesoramiento entrenamiento y apoyo a las personas cuidadoras para la aplicación de las actuaciones anteriormente citadas.
Servicio de habilitación psicosocial para personas con enfermedad mental o discapacidad intelectual.
Son un Conjunto de actuaciones encaminadas a prestar apoyos, transitorios o permanentes, a personas con discapacidad intelectual o con enfermedad mental, a fin de mejorar sus posibilidades de mantenerse en el entorno familiar y social, y la toma propia de decisiones en las condiciones más normalizadas e independientes que sea posible.
Las beneficiarias son personas con dificultades en el desempeño tipo M (mental) o A (ambas: físico y mental) originada por cualquier trastorno mental grave, discapacidad intelectual y similares.
Para su mejora se realizarán actuaciones, individuales o en grupo, encaminados a:
  •  Entrenar en habilidades personales y sociales.
  • Crear estrategias psicoeducativas.
  • Desarrollar redes sociales y de apoyo en las que participe la familia.
  • Apoyar la toma propia de decisiones con arreglo a sus preferencias personales y vitales.
  • Apoyar la inserción laboral.
La ejecución de dichas actuaciones se realizará mediante la evaluación funcional de las habilidades de la persona usuaria en relación con las exigencias de su entorno:
  • El entrenamiento en las habilidades necesarias.
  • El seguimiento de la persona usuaria en los diferentes ambientes de su entorno.
  • La implicación de la persona usuaria y su familia.
Se modifica la ley
En cumplimiento del anterior mandato legal, en lo referente a los servicios de promoción de la autonomía personal, se hacía necesario pues modificar el RD 1051/213 para introducir la regulación del servicio de promoción de la autonomía personal para las personas con grado II y III de dependencia. Se hizo mediante el Real Decreto 291/2015, de 17 de abril, que regula de nuevo las prestaciones del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, establecidas en la LAPAD.
El nuevo RD vino a modificar los párrafos primero y segundo del apartado 4 del artículo 6 del RD 1051/2013, que pasaba a tener la siguiente  redacción:
«4. En particular son servicios de promoción de la autonomía personal, además de los previstos en el apartado 2 del RD 1051/2013 los siguientes:
  • Habilitación y terapia ocupacional.
  • Atención temprana.
  • Estimulación cognitiva.
  • Promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía funcional.
  • Habilitación psicosocial para personas con enfermedad mental o discapacidad intelectual.
  • Apoyos personales, atención y cuidados en alojamientos de soporte a la inclusión comunitaria.
Igualmente se modifica el anexo I del RD 1051/3013 que pasa a tener la siguiente redacción:
Intensidad del servicio de promoción de la autonomía personal para las personas en situación de dependencia
Sin perjuicio de lo previsto específicamente para el servicio de atención temprana, y el servicio de promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía funcional se establece la siguiente intensidad:
Grados I y II: un mínimo de doce horas mensuales de atención o su equivalente en sesiones.
Grado III: un mínimo de ocho horas mensuales de atención o su equivalente en sesiones.
Para el servicio de atención temprana, se establece la siguiente intensidad:
Grados I, II y III: un mínimo de seis horas mensuales de atención o su equivalente en sesiones.
3. Para el servicio de promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía funcional, se establece la siguiente intensidad:
Grado I: un mínimo de quince horas mensuales de atención o su equivalente en sesiones.
Grado II: un mínimo de doce horas mensuales de atención o su equivalente en sesiones.
Grado III: un mínimo de ocho horas mensuales de atención o su equivalente en sesiones.

Las intensidades del servicio de atención temprana y del servicio de promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía funcional pueden ser complementarias de otras previstas por los diferentes servicios establecidos por las comunidades autónomas para esta atención.



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