martes, 17 de noviembre de 2015

Tercer sector

El Tercer Sector de Acción Social tiene múltiples expresiones y surge allí donde se dan problemas de desigualdad por problemas estructurales económicos y sociales. Se trata de una vía de acción ciudadana alternativa, o a veces complementaria, respecto de la gestión institucional pública, con soluciones que nacen de la participación social y se dirigen a evitar que determinados grupos sociales se vean excluidos de unos niveles elementales de bienestar.
La actividad del Tercer Sector nace del compromiso con los derechos humanos y descansa en los valores de solidaridad, igualdad de oportunidades, inclusión y participación. El ejercicio de estos valores conduce a un desarrollo social equilibrado, a la cohesión social y a un modelo de organización en el que la actividad está al servicio de la ciudadanía.
El objetivo de estas organizaciones sociales es superar los desequilibrios que se producen en la sociedad y promocionar el desarrollo e inclusión de los grupos afectados. Para ello convocan a la participación de la sociedad civil, llamando a una corresponsabilidad que concierne a toda la ciudadanía y a la gobernanza de la sociedad.
El Tercer Sector de Acción Social dispone, en ese sentido, de una importante capacidad integradora, de concienciación y cohesión sociales. Actúa según la Ley como interlocutor ante la Administración General del Estado para el diseño, aplicación y seguimiento de las políticas públicas en el ámbito social, con el fin de asegurar un desarrollo armónico de las políticas sociales, una identificación correcta de las necesidades de los grupos afectados y un óptimo aprovechamiento de los recursos.
En el campo de la dependencia, todos sabemos que ésta requiere de múltiples cuidados y una parte importante de ellos se han venido prestando las décadas pasadas por la familia, algo que en la actualidad está cambiando de forma importante, debido a variadas circunstancias sociodemográficas.
Con el Estado de bienestar cada vez vivimos más, pero los problemas de dependencia se incrementan con la edad, sobre todo a partir de los 80 años. Aumenta la pirámide poblacional de ancianos, a la vez que las familias que les venían atendiendo cada vez son más pequeñas. Las mujeres han sido tradicionalmente las cuidadoras de los hijos y los ancianos, pero los roles familiares están cambiando. Hoy las necesidades económicas, sociales y de liberación de la mujer están haciendo que éstas se incorporen cada día más, afortunadamente, al mercado laboral, ocupando el rol social que les corresponde.
El fenómeno se aprecia fácilmente, y todo ello afecta a la red de cuidados que disponían las personas dependientes en décadas anteriores. Cambian los cuidados a los dependientes y mientras se estrecha la asistencia familiar de las pasadas décadas, se ensanchan los servicios externos más profesionalizados y surge un modelo nuevo, el de la solidaridad. Es lo que justifica la aparición del Tercer Sector en la dependencia, tal y como viene sucediendo en otros órdenes de la vida.
La sociedad es plenamente consciente de estos fenómenos, trata de reorientar las políticas de atención y está redefiniendo las prioridades. Redistribuye los recursos y, entre ellos, se encuentran los del Tercer Sector (TS), que ha ido adquiriendo un creciente protagonismo, entre otros campos el de la dependencia, debido a su progresiva institucionalización. El fenómeno está siendo parejo al redimensionamiento de los servicios sociales, la revitalización de la sociedad civil y el desarrollo importante del voluntariado. Estas cuestiones están cada día más presentes en las distintas legislaciones nacionales e internacionales que vienen apareciendo sobre la materia.
En España, el Tercer Sector está integrado por más de 29.000 organizaciones. Dentro de las mismas, 8 de cada 10, cuentan con personas voluntarias en sus estructuras, lo que suma un total de 1.100.000 personas voluntarias. En total, representa a casi 9 millones de personas, dan empleo a cerca de 630.000 y en la economía nacional representa el 1,7% del PIB. El número de personas a las que atiende el Tercer Sector en toda España supera los cinco millones.