martes, 16 de febrero de 2016

La demencia, deterioros y síntomas

La demencia se describe a través de una amplia variedad de síntomas relacionados con el deterioro de la memoria o las capacidades del razonamiento en general. Son síntomas suficientes que demuestran la reducción de distintas capacidades de una persona, por ejemplo en sus actividades de la vida diaria. Para empezar, se puede decir que la demencia es causada por el deterioro de las células en determinadas partes del cerebro, pero dependiendo del tipo de demencias se observarán unos síntomas u otros.
El daño puede ser variado y obedecer a diversas causas. Puede ser reversible o no; pero interfiere en la capacidad de las células del cerebro para comunicarse entre sí. Cuando éstas no pueden ejercer dicha comunicación con normalidad, el razonamiento, la conducta y los sentimientos entre otros pueden verse afectados.
Dicho de otra forma, el cerebro dispone de varias regiones distintas y cada una de ellas es responsable de diferentes funciones (memoria, juicio, habla, movimiento físico, etc.). Cuando se dañan las células de una región en particular, la misma no puede cumplir sus funciones con normalidad y provoca los síntomas que nos indican el deterioro de esa zona, de la memoria por ejemplo.
Los diferentes tipos de demencia están relacionados con tipos particulares de daño en las células cerebrales y en regiones específicas del cerebro. Por ejemplo, en la enfermedad de Alzheimer, los altos niveles de determinadas proteínas dentro y fuera de las células cerebrales dificultan que las mismas se mantengan sanas y se comuniquen entre sí. La región del cerebro denominada hipocampo es el centro del aprendizaje y la memoria, y las células del cerebro de esa región suelen ser las primeras en dañarse. Esa es la razón por la cual la pérdida de la memoria suele ser uno de los primeros síntomas del Alzheimer.
Lo más común, al principio, es la pérdida de la memoria, pero esto se puede producir solo por la edad. Las personas con demencia suelen tener problemas con la memoria a corto plazo, olvidan donde dejaron las cosas, se olvidan de cómo han venido planificando su vida diaria, no  saben o tienen problemas para pagar cuentas, se les olvida planificar y preparar comidas, recordar citas y fechas o moverse fuera de su entorno más próximo en una ciudad en la que han vivido toda su vida por ejemplo.
Conviene evaluar pues qué tipo de memoria se pierde y otros síntomas que puede ofrecer la demencia. Existen distintos tipos de demencia y, a pesar de que provocan sintomatologías en algunos casos comunes, también se diferencian unas de otras. Las demencias, a pesar de su variedad, normalmente se clasifican en cuatro grandes tipos:
  • La enfermedad de Alzheimer, que conforma entre el 60 y el 80% de los casos.
  • La demencia vascular.
  • La demencia con cuerpos de Lewy.
  • La demencia frontotemporal.
Algunos síntomas de todos estos tipos de demencia pueden ser comunes, pero otros son propios de la enfermedad y la definen. En general, suele decirse que a una persona con los primeros síntomas de demencia le pueden fallar al menos dos de las siguientes funciones mentales principales:
  •  Memoria
  • Comunicación y lenguaje
  • Capacidad para concentrarse y prestar atención
  • Razonamiento y juicio
  • Percepción visual
Por lo general, las demencias son progresivas, lo que significa que los síntomas comienzan y van empeorando gradualmente, aunque esta sintomatología puede ralentizarse o acelerarse dependiendo de los casos y las circunstancias de cada persona. Lo importante es detectar de forma rápida los primeros síntomas y lo más acertado es acudir al médico especialista para que, si hace falta, tome las primeras medidas. El médico puede detectar una enfermedad tratable e, incluso si los síntomas son de demencia. El diagnóstico temprano permite atacar a la enfermedad y paliar sus efectos. Siempre es posible hacer uso de los tratamientos disponibles a tiempo y paliar los síntomas del paciente durante un cierto tiempo, mejorando sus condiciones de vida.
Los médicos diagnostican el Alzheimer u otros tipos de demencia en función de una historia clínica detallada del paciente, una evaluación física, pruebas de laboratorio, mediante los cambios característicos del razonamiento, estudiando el funcionamiento diario del paciente y el comportamiento asociado a cada tipo de demencia. El médico pude detectar rápidamente si una persona tiene demencia o no, pero inicialmente les resulta más difícil determinar el tipo exacto de demencia. Por eso definen los diagnósticos por ejemplo: demencia de tipo Alzheimer, pero ésta no se sabe con exactitud hasta que el paciente muere y se analiza minuciosamente como ha quedado el cerebro y las zonas que tiene afectadas.
Los tratamientos de la demencia dependen de sus causas y evolución. En los casos de demencias más progresivas, como la enfermedad de Alzheimer, no existe una cura ni un tratamiento que retrase o detenga su avance. Sin embargo, existen tratamientos con medicamentos que pueden ayudar al paciente temporalmente con los síntomas. Los mismos medicamentos utilizados para tratar el Alzheimer suelen recetarse para ayudar a superar los síntomas de otros tipos de demencias. También existen terapias sin medicamentos que pueden aliviar algunos síntomas de la demencia como los de habilitación y terapia ocupacional; atención temprana; estimulación cognitiva, promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía funcional; habilitación psicosocial y otros.

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