lunes, 25 de abril de 2016

Demencia y memoria

La memoria, como el cuerpo o las funciones físicas que puede realizar, se van deteriorando normalmente con la edad.  Resulta algo normal dentro del envejecimiento que afecta a todas las personas y a sus órganos, incluido el cerebro. Por eso, con la edad, el aprendizaje se hace más lento y cuesta más recordar algunas cosas. Digamos que se producen los olvidos y que, en ocasiones, cuesta recordar las cuestiones más recientes. Son señales de problemas leves en la memoria. Otra cosa bien distinta es la pérdida de memoria por causas de salud y por enfermedades que provocan la demencia por ejemplo. En ese sentido, la pérdida de memoria puede atribuirse a causas mayores; entre ellas  los tumores cerebrales, las enfermedades cerebrales degenerativas, los deterioros vasculares, coágulos de sangre en el cerebro… Todas ellas pueden causar demencia y pérdidas de memoria importantes con cambios importantes en el comportamiento del paciente. Antes de llegar a esas cuestiones veamos algunos elementos simples de la memoria.
La memoria
Es la capacidad que tiene el ser humano de registrar, almacenar y reproducir determinada información. Se basa en dos funciones complementarias y competitivas: la selección y el olvido.
La memoria, como tal, pasa por un sistema de procesamiento de la información con cuatro funciones básicas: entrada de datos; retención; duración; y recuperación de los mismos. 
Digamos que el ser humano puede seleccionar la información que percibe a través de los sentidos, procesarla y registrarla,  almacenarla o desecharla. La mente digamos que tiene la capacidad voluntaria o involuntaria de guardarla u olvidar la información que le llega de los sentidos. A veces el olvido puede ser como el aliviadero de una presa que evita una sobrecarga y, en otras, nos impide recordar.
¿Cómo se conforma la memoria?
El cerebro se conforma a base de células muy especializadas y específicas que reciben el nombre de neuronas. Son células nerviosas. Nuestro cuerpo percibe señales (calor, tacto, gusto...) que son transmitidas al cerebro en forma de estímulos. Dichos estímulos se transmiten de una neurona a otra para ser descifrados, integrados y tratados en zonas específicas de dicho cerebro. A partir de esos centros cerebrales de procesado se dan órdenes que, transmitidas por las cadenas de neuronas, permiten al ser humano responder apropiadamente al entorno exterior y a las señales que ha percibido.
La información se capta a través de los sentidos
Las neuronas informan a las distintas digamos centrales cerebrales y transmiten órdenes precisas a los músculos y a todo el organismo en general. Entre ellas circula una corriente nerviosa  y, a través de dicha corriente, circula la información. Así se conforma, a través de ella, una serie de funciones como la memoria, el lenguaje, el pensamiento abstracto, la coordinación de los músculos...
La memoria es pues una de las condiciones necesarias e imprescindibles para el aprendizaje y la actuación de los seres humanos. El aprendizaje se produce cuando cambia el contenido de la memoria, una vez que el estímulo ha sido expuesto e incorporado. Aprender a percibir, a procesar los datos reteniendo lo que consideramos que vale la pena, a recuperar la información en el momento oportuno y a olvidar lo innecesario, produce lo que se ha dado en llamar una memoria útil.
Tipos de memoria.
Existen variados tipos de memoria:
  1. Memoria sensorial. Contamos con un almacén de memoria sensorial (A.M.S) de muy corta duración.
  2. Memoria a corto plazo (M.C.P), que puede durar apenas un minuto.
  3. Memoria a largo plazo (M.L.P).

La memoria sensorial (MS)
Es la más fugaz. Nos permite entender lo que está ocurriendo en nuestro entorno y la percibimos a través de los sentidos. La MS graba el instante y lo traslada a la Memoria de Corto Plazo para analizar. Afecta a todo lo que vemos, oímos o percibimos a través de los sentidos.
Memoria a corto plazo (MCP)
Se produce ante cualquier estímulo. Se trata de un almacenamiento temporal de la información percibida en cada contexto. La duración de la misma no pasa del minuto  y digamos que es el alimentador del procesado de la actividad mental.
La memoria a largo plazo (MLP)
Es depósito de todas las experiencias y conocimientos que se poseen sobre el mundo que nos rodea y el almacén de nuestros conocimientos personales. La memoria a largo plazo la tenemos todos, pero se puede decir que tiene límites como la memoria a corto plazo. La MLP funciona como el rector del proceso, seleccionando la información que se recibe y distribuyendo los datos hacia zonas específicas. Su mecanismo de entrada es lento.
La MLP es una estructura orgánica de conocimientos organizados como una red asociativa. Conforma lo que entendemos que es el sistema de aprender. El proceso final de incorporar algo nuevo a la MLP es lo que llamamos “aprendizaje”.
Para realizar todos estos procesos digamos que las neuronas se comunican entre sí por medio de mensajeros químicos que reciben el nombre de neurotransmisores (acetilcolina, noradrenalina, serotonina,..), Para que el cerebro funcione adecuadamente no sólo hacen falta las células nerviosas y un buen estado de los elementos transmisores, sino que también es necesario que esté bien irrigadas por la sangre y que utilicen bien el oxígeno y la glucosa aportados por la sangre, ya que el cerebro necesita el aporte continuo de gran cantidad de nutrientes para funcionar correctamente (el 20% de oxígeno y un 25% de la glucosa que necesita el organismo).
La demencia senil
La demencia senil  provoca un conjunto de síntomas y signos clínicos de carácter orgánico que tienen que ver con el deterioro progresivo de todo el organismo globalmente y de las facultades intelectuales en general. Dicho deterioro puede desarrollarse dentro de unos parámetros de aparente normalidad o ser más pronunciados a causa de algunas enfermedades que los causan.
En ese sentido puede decirse que disminuye:
  • El riego sanguíneo al cerebro disminuye (en torno a un 25% a los 70 años).
  • Los centros nerviosos se reducen un 10%.
  • Al bajar la actividad disminuye  consumo de glucosa y de oxígeno por las neuronas.
  • El número de neuronas disminuye entre un 25% a un 45% en la corteza cerebral.
  • Aparecen modificaciones estructurales a nivel de las neuronas y sus conexiones (como las placas seniles y los ovillos neurofibrilares).
  • Los neurotransmisores disminuyen.

Digamos que el número de neuronas nace con el individuo y éstas no tienen la facultad de reproducirse. Así cuando una de ellas muere por falta de riego, nutrientes o contaminada por alguno de los neuro transmisores no puede ser reemplazada por otra y cuando un grupo de neuronas va desapareciendo la función que cumplían la parte cerebral dañada se desintegra progresivamente, llegando a afectar a determinadas zonas del cerebro que cumplen algunas de las funciones que nos ocupan. Así podemos hablar de un grado de intensidad leve, pero cuanto más intensa y numerosa sea la afectación neuronal, el envejecimiento será más patológico y más intenso.

Demencia de naturaleza crónica o progresiva
Se caracteriza por el deterioro de la función cognitiva (capacidad para procesar el pensamiento). Afecta a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje o el juicio por ejemplo. El deterioro de la función cognitiva suele ir acompañado y, en ocasiones es precedido, por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación.
Lo definimos como un deterioro adquirido de las funciones intelectuales causado por una afectación cerebral de etilogía múltiple. El deterioro intelectual implica la pérdida de diversos tipos de procesos mentales como el vocabulario, el entendimiento, el pensamiento abstracto, el habla y la coordinación.
La demencia puede ser causada por diversas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria, como la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares.
La demencia afecta a cada persona de manera diferente, dependiendo del impacto de la enfermedad y de la personalidad anterior del sujeto. Los signos y síntomas relacionados con la demencia se pueden entender en tres etapas.
Etapa temprana: a menudo pasa desapercibida, ya que el inicio es paulatino. Los síntomas más comunes incluyen:
  •  Tendencia al olvido.
  • Pérdida de la noción del tiempo.
  • Desubicación espacial, incluso en lugares conocidos.

Etapa intermedia: a medida que la demencia evoluciona hacia la etapa intermedia, los signos y síntomas se vuelven más evidentes y más limitadores. En esta etapa las personas afectadas:
  • Empiezan a olvidar acontecimientos recientes, así como los nombres de las personas.
  • Se encuentran desubicadas en su propio hogar.
  • Tienen cada vez más dificultades para comunicarse.
  • Empiezan a necesitar ayuda con el aseo y cuidado personal.
  • Sufren cambios de comportamiento, por ejemplo, dan vueltas por la casa o repiten las mismas preguntas.

Etapa tardía
Las alteraciones de la memoria son graves y los síntomas y signos físicos se hacen más evidentes. Se produce una creciente desubicación en el tiempo y en el espacio con:
  • Dificultades para reconocer a familiares y amigos.
  • Una necesidad cada vez mayor de ayuda para el cuidado personal.
  • Dificultades para caminar.
  • Alteraciones del comportamiento que pueden exacerbarse.




 Para más información recomendamos leer: "Información básica sobre la enfermedad de Alzhéimer".

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